En mayo, de la mano de Rafael Cerro, locutor de radio, periodista y de letras con casi cuarta décadas dedicadas al mundo de la comunicación, recibimos una clase magistral gramática haciendo reír. Muchas veces relacionamos la persuasión como algo que está más cercano al engaño y a la mentira, pero no siempre es así.

Aprendimos que se puede persuadir a través de un buen discurso y una buena argumentación, poniendo en práctica los tres pilares o tipos de persuasión propuestos por Aristóteles: Ethos, Pathos y Logos. Para Aristóteles, la persuasión va más allá de las palabras y de esto habla en su libro sobre Retórica, muy unida a la lógica y la dialéctica. A diferencia de los sofistas que usaban la persuasión como arma de manipulación y control, 

A través de ejercicios prácticos alcanzamos el ideal para que un discurso sea efectivo, poner en práctica los tres pilares de la retórica, o tipos de persuasión. Debemos encontrar un equilibrio. Es primordial que el emisor resulte creíble (ethos), y eso lo logrará a través de un equilibrio entre la emoción (pathos) y la razón (logos).

No obstante, el porcentaje de aplicación de cada uno de los tipos de persuasión variará según el mensaje o el objetivo que queramos alcanzar. En la retórica de Aristóteles, el peso recae más en el Logos, en la lógica. Pero con el tiempo, la forma de emocionar al público y la credibilidad que tiene el receptor ha cogido mucha más fuerza. Las emociones mueven más que la razón, y esto es algo que se pone mucho en práctica en publicidad.

No obstante, ya sabes, si quieres que tu discurso sea efectivo y convencer realmente a tu audiencia debes ganarte su confianza, utilizar argumentos de calidad y despertar sensaciones.

Rafael es guionista en programas de televisión y ha escrito varios libros. Nos animó a leer el último de ellos llamado “Cómo hablar como un perfecto imbécil” para no cometer errores.